Nos lo preguntan constantemente: de toda la costa marroquí, ¿por qué Essaouira?
La respuesta sincera es que es una de esas pocas ciudades donde te sientes en casa la primera noche. Cruzas la puerta, oyes el Atlántico al otro lado de las murallas, y el ritmo del lugar se te pega enseguida.
Una medina junto al mar
El casco antiguo es azul y blanco, rodeado de murallas del siglo XVIII y pegado a las rocas. Es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2001. Dentro hay callejones estrechos y soleados, puertas pintadas, pequeñas galerías, talleres de madera y cafés en azoteas que miran directamente al agua. Es lo bastante compacta para recorrerla a pie en una tarde y lo bastante interesante para volver una y otra vez.
Un viento con el que se puede contar
Essaouira es conocida como la ciudad del viento de Marruecos. La brisa térmica que entra del océano casi todas las tardes convierte la bahía en uno de los mejores sitios de la costa para aprender kitesurf y wingfoil, y los beach breaks a las afueras son lo bastante suaves para una primera clase de surf. Por eso montamos la escuela aquí.
Espíritus libres, ayer y hoy
Jimi Hendrix y Bob Marley pasaron por aquí en los sesenta y setenta, y la ciudad ha mantenido esa vena: músicos, pintores, surfistas y viajeros de larga estancia siguen gravitando hacia ella. La música gnawa, el mercado de especias, el puerto pesquero y los artesanos de la madera conviven con un ambiente relajado y creativo.
Ven a navegar con nosotros
Si ya lo estás pensando, lo más fácil es una clase de surf, kite o wingfoil con nuestro equipo. Elige un paquete y dinos qué más te gustaría añadir: un hammam, una sesión de yoga, una buena cena marroquí, un masaje. Montamos la semana a tu medida con gusto.
